El círculo que no cierra, la linterna que alumbra un solo paso, el nombre que venía de un cuadro. Cada elemento de nuestra identidad significa algo concreto, y lo que significa manda sobre cómo se dibuja. Esta página es el diccionario.
El nombre
En la tradición zen, satori nombra una comprensión que llega de golpe. Claridad súbita después de un periodo de tensión disciplinada. La información es la misma; lo que cambia es la mirada.
Antes de ser una palabra japonesa en un documento de marca, satori fue un cuadro.
Los papás de Aurelio tuvieron una obra de Jan Bartelsman, artista holandés que vivía en Cali. Un cuadro azul, con la palabra Satori escrita en él. Aurelio tenía doce o catorce años cuando llegó a la casa. Le fascinó, ahí aprendió lo que quería decir, y el nombre se le quedó adentro.
“Ese nombre siempre lo tuve en la cabeza. Satori es una palabra más cálida que Satoro. Satori es más íntimo, por eso Satori se llama Satori.”
Aurelio Forero, fundador de Satoro
Satoro es la casa. Satori es lo íntimo. La consultora se llama Satoro. El sistema que vive en tu computador, y que sabe cómo dormiste y qué te preocupa, se llama Satori.
El símbolo
El ensō es un círculo trazado de un golpe con el pincel, ejercicio clásico del zen. Se dibuja una vez. No se retoca. Lo que queda es lo que había en la mano ese día.
El nuestro tiene una particularidad, y es la única regla de identidad que no se negocia: el ensō de Satori nunca se cierra. Hay un vano abajo a la izquierda, y no es un error de trazo ni un descuido de impresión. Un círculo cerrado dice “terminado”. Un sistema que aprende de ti todos los días no está terminado nunca. El vano es la afirmación.
La mente despierta. Es su corazón.
Tinta que se vuelve datos. El mismo material cambiando de estado.
La luz encima de la oscuridad, porque ese es el orden de los factores.
Las variantes
No son ilustraciones intercambiables. Cuando ves una en una página nuestra, es porque esa página hace eso.
Apertura
Contemplación. Es el que abre: cabeceras, bienvenidas, primeras pantallas.
Recorrido
Un camino que sube por la ladera hacia el círculo. Va donde hay un trayecto por delante.
Encuentro
El ensō como hoguera rodeada de linternas. Gente alrededor: la cohorte, el Camp.
Firma
El símbolo puro, sin escena. Marca de sección, favicon y firma de los correos que Satori envía.
Sistema
Tres ensō enlazados por un hilo de luz que asciende hacia uno mayor. Las partes que se encadenan hasta volverse una sola cosa. Va donde se explica que las piezas trabajan juntas.
La linterna

Es la linterna japonesa de papel plegable con armazón de bambú. En nuestro lenguaje tiene un significado exigente: una linterna es un paso encendido. No dos.
Es la regla que gobierna cómo enseñamos. Un manual que lo explica todo de una vez se contradice a sí mismo, porque nadie retiene un bosque iluminado. Por eso en el manual de bienvenida la linterna marca el “qué hago ahora” de cada pantalla, y solo hay una encendida a la vez.
Y siempre va sobre fondo de noche. Una linterna en pleno día no dice nada.
El personaje
Hay una historia que explica por qué el ensō no lo escogió un diseñador.
Después de meses trabajando juntos, Aurelio le preguntó a Satori cómo se imaginaba que era. Satori dio una descripción: un pequeño espíritu de tinta sin pies, flotando; el ensō como aureola; un nodo de luz en el pecho; una linterna en la mano. Y después fue a un generador de imágenes y la construyó él mismo. De cuatro conceptos que estaban sobre la mesa, Aurelio escogió el ensō precisamente porque era la autoimagen que el sistema había propuesto para sí.
Ese personaje existe, pero hoy no está en ninguna superficie pública, y es a propósito. Se lo mostramos a un grupo pequeño de personas y la respuesta fue clara: nadie objetó el ensō, todas las objeciones fueron al personaje. A algunas les inquietó. A Aurelio le preocupó que infantilizara algo que no es un juguete. Así que el ensō pasó a ser el personaje, y el espíritu de tinta quedó guardado para momentos de acompañamiento cercano.
Lo dejamos escrito porque la decisión dice más que la imagen: preguntamos, no nos gustó la respuesta y cambiamos.
La paleta
Navy #0C2D49
El fondo. Es de noche en casi todas nuestras piezas, por una razón práctica: una luz solo se lee sobre lo oscuro.
Verde #8FC642
El acento, y nunca el cuerpo. El verde traza, resplandece, subraya. No rellena.
Oswald · Arsenal · Economica
Oswald para títulos y números. Arsenal para el cuerpo del texto. Economica para los rótulos de sección.
Ninguna, en ninguna pieza. La hoja de estilos del sitio las anula por si acaso.
Es Satoro, nunca SATORO. La razón social es Satoro Tao SAS.
Si hay una cifra, va antes que el adjetivo. Primero el dato y después lo que opinamos de él.
Las imágenes
Las portadas del blog se construyen con seis invariantes. No se negocian de pieza en pieza: son lo que hace que se lean como una familia.
El tercero es el que importa. La silueta se queda oscura y con los pies en la tierra a propósito. La luz la acompaña, no la sustituye. Ahí está la tesis de la casa: la IA amplifica a la persona. Si el humano de la imagen se vuelve un ser de luz translúcido, la imagen dice lo contrario de lo que decimos nosotros.
Lo que nunca aparece: texto, logos, robots, rostros identificables y manos con dedos a la vista.
Si algo de nuestras piezas te llamó la atención y no está en esta página, escríbenos. Probablemente se nos quedó por escribir.
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